Psicoterapia dirigida a todas aquellas personas que están viviendo en un país extranjero, que van a emigrar en un futuro cercano o que han vivido fuera y han retornado a su país de origen

En el imaginario colectivo a veces tenemos una imagen idealizada de la emigración. Si se produce de manera voluntaria porque se viaja a otro país a mejorar profesionalmente, a aprender un idioma o vivir una experiencia diferente, tendemos a pensar que son todo ganancias. Si la emigración se produce huyendo de una guerra, de la pobreza o de la violencia, tendemos a pensar que en el nuevo país esas personas viven mejor que en el propio, por lo tanto el balance vuelve a ser positivo. Estos cantos de sirena hacen que perdamos de vista las complejidades que supone la adaptación a otro país, otra cultura y en muchas ocasiones, otro idioma. En cualquiera de estas circunstancias siempre hay pérdidas y ganancias. Dependiendo de cómo sea el balance entre estas pérdidas y ganancias, el proceso de adaptación al nuevo entorno se vivirá de manera más o menos positiva.  

Todo migrante tiene que pasar por diferentes duelos: la separación de la familia y amigos, el idioma, la cultura (valores, costumbres), el entorno (los paisajes, los olores, los colores, la cantidad de luz, el clima), el estatus social (acceso a oportunidades, el trabajo, la vivienda, la sanidad), el contacto con el grupo de pertenencia (prejuicios, xenofobia, racismo), y en algunos casos poner en riesgo la propia integridad física y la de su familia (viaje migratorio, indefensión, accidentes en trabajos ilegales). Al centrase tanto en adaptarse lo antes posible al nuevo país, la nueva lengua, la nueva red social, en la mayoría de los casos estos duelos no se elaboran, pudiendo así, complicarse a nivel psicológico y desarrollar un malestar emocional acusado que se acentúa con el tiempo. Estos duelos no resueltos dan lugar a una sintomatología concreta relacionada con el DUELO MIGRATORIO.

La gran mayoría de las personas que emigran lo hace con la idea de regresar algún día a su país. Pero según va pasando el tiempo, la vuelta se torna cada vez más complicada. Y la persona acaba con la mente y el corazón divididos, tanto si decide quedarse como si emprende el retorno a su país de origen. Quedándose con una sensación de no estar ni pertenecer a ningún sitio, de ser siempre extranjero y con la angustia que acompaña esa sensación. Aceptar todo esto e integrarlo en la propia identidad tiene todas las características del PROCESO DE DUELO. Este duelo mal elaborado puede pasar de generación en generación, uno de los motivos que hace que sea tan importante trabajarlo en terapia.

Uno de los frenos que lleva a la gente a no dar el paso de pedir ayuda psicológica en este proceso de duelo migratorio es la asociación entre fracaso y solicitud de ayuda. Si necesito pedir ayuda a nivel psicológico y emocional para superar y transitar este proceso significa que no me está yendo tan bien, que no estoy teniendo tanto éxito, que no soy tan fuerte, que no soy capaz de alcanzar las expectativas que me trajeron hasta aquí. Sin embargo deberíamos pensar que la terapia psicológica puede desbloquear aspectos de nosotros mismos que estamos conteniendo y ayudarnos a redefinir las situaciones y alcanzar nuestras expectativas desde un bienestar psicológico y emocional.

Podemos encontrarnos con SÍNTOMAS DERIVADOS DE LOS PROCESOS MIGRATORIOS como son la fatiga extrema, problemas para conciliar el sueño, tristeza pronunciada, desconsuelo, mucha sensación de soledad, aislamiento, ansiedad, tensión, nerviosismo, irritabilidad, rechazo de la cultura del país de acogida, desajustes en la alimentación, sentimiento de culpa por haber dejado el país de origen y a la vez sentirte culpable por no conseguir lograr el proyecto deseado en el nuevo país, preocupaciones intrusivas y recurrentes, altos niveles de estrés por evitar el fracaso en el proyecto personal o por la falta de apoyo de red social con sobrecarga de tareas en la crianza de los hijos y cuidado de personas dependientes o tendencia a buscar vías de escape en el alcohol u otras sustancias adictivas.

Como psicoterapeuta, como especialista en procesos migratorios y como inmigrante que está dónde tú estás, puedo ayudarte con los problemas que se derivan de esta situación:

Estrés de aculturación
Duelo migratorio
Problemas de identidad cultural
Problemas derivados de la adaptación o integración en la nueva sociedad de acogida
Problemas de relación entre padres e hijos/as
Conflictos en parejas migrantes y transculturales
Ataques culturales entre los miembros de la pareja
Dificultades en la reagrupación familiar
Cambios en roles y jerarquías de parejas y familias
Conflictos vinculados al retorno o migración a terceros países
Ansiedad
Depresión
Adicciones

Pedir ayuda terapéutica es una de las soluciones para enfrentarte a este tipo de problemas.
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